Esta preparación gestada tras los muros de los británicos deBolex, sobre una Triumph Thruxton R, es la prueba irrefutable de que mejorar lo que funciona es complicado…pero no imposible.
deBolex es un taller de preparación británico, capitaneado por Calum Pryce-Tidd, dedicado a construir motos con un indudable aroma clásico y siguiendo ciertos preceptos de la vieja escuela cafetera: aligerar y mejorar. Reglas que han seguido al pie de la letra, a la hora de preparar esta Triumph Thruxton R para el mismísimo Príncipe Mateen de Brunéi.
La acertada elección de la Triumph Thruxton R como base no hacía sino añadir un grado más de dificultad al proyecto al ser, desde nuestro punto de vista, una de las retro modernas más conseguidas y eficaces de la escena actual. Con libertad total por parte de su ilustre cliente, e inspirándose en las motos británicas que participaban en el TT durante la década de los ’50, llegaba el momento de ponerse manos a la obra.
Comenzando por el depósito, quilla, cubre radiador, hasta el nuevo redondeado colín (bajo el que se esconde la ECU, la unidad de control fly-by-wire y la batería) , todo es de nueva factura y realizado artesanalmente en aluminio. El frontal, simulando el dorsal delantero de las motos de carreras de los ’50, esconde una de las soluciones más ingeniosas de la moto: un pequeño faro escamoteable, en función de si rodamos en Street-mode o Racing-mode.
La serie de mejoras sobre la ya de por si bien equipada Thruxton R, se pueden apreciar a lo largo y ancho de toda la moto. Sustituyen el equipo de suspensiones Öhlins de serie, por unidades británicas firmadas por Maxton, en ambos ejes, y actualizan las pinzas radiales monobloque Brembo por unas 484, del mismo fabricante, con un aspecto mucho más retro.
Un nuevo diseño para la tija superior, fabricada por Fastec Racing, bajo la que se anclan los nuevos semi manillares con mandos Magura y un nuevo accionamiento para el embrague, ahora hidráulico. Se esconde la unidad Ride-by-Wire del acelerador tras la quilla, accionándolo mediante un cable, con el objetivo de otorgarle un aspecto más tradicional y aligerar visualmente el semi manillar derecho.
El comportamiento del propulsor se mantiene prácticamente intacto, únicamente se agregan filtros de aire K&N para mejorar la respiración del bicilíndrico y un nuevo sistema de escape 2 en 1 realizado en acero acabado en negro con tratamiento Cerakote. Mejoras en la ECU, a la que agregan dos modos más de conducción (Race y Town) y un sistema Quick Shifter Cordona, suministrador directo de HRC.
Todo esto, acompañado de un sinfín de detalles como las conexiones Deutsch (muy racing), las llantas Excel anodizadas, el asiento artesanal realizado en alcántara o el trabajo de pintura, en un sobrio y elegante negro para todos los componentes, convierten esta Triumph en una moto digna de un rey. ¿O quizás debemos decir de un príncipe?